Pasan los años, y ya van 11, que al llegar estas fechas uno no sólo piensa en comerse el turrón y cantar fuera de tono cómo los peces beben en el río. Cuando se acerca enero, febrero le sigue a la vuelta de la esquina y los que llevamos muy dentro este bendito veneno del carnaval, empezamos a tener la cabeza en otro sitio. Es una sensación extraña que supongo que comprenderán los "jartibles" como un servidor, al resto...es complicado explicárselo. Mi chirigota vuelve al Falla. Lo hacemos después de haber dejado pasar un año tras aquella noche mágica en la que nuestros "madalenos" se colaron en cuartos de final. El día 26 aquellos novatos volante en mano nos llevarán en volandas hasta las puertas del mismo teatro para abrir las puertas de nuestro particular restaurante. Oído cocina inaugura su menú junto a los carapapas y el vera, con una clientela así...lo que pueda pasar, por un oído nos entra y por el otro...por el otro lo mismo...no nos sale ;). ¡Oído cocina!.
Chirigota "echa el freno madaleno"

